Departamento de Orientación

Mesa Redonda para el Día Internacional de la Paz y la no violencia

Videonoticia de VIDEOLUC TV de las jornada sobre el día internacional de la Paz y la no violencia celebrada en el IES Clara Campoamor de Lucena.

Concurso de la Consejería de la Juventud

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Alumnas de 4º ESO participan en un concurso de la Consejería de la Juventud.

 

Las Competencias Clave y La Evaluación

        El jueves pasado, los orientadores/as de toda la provincia, tuvimos una jornada formativa en el edificio del Conservatorio de Córdoba. Dicha jornada estaba dividida en tres sesiones. En la primera se nos presentó una ponencia sobre "Aprendizaje Servicio". Si nos pasan la presentación, intentaré colgarla. De todas formas, si alguién quiere saber algo sobre este modelo metodológico, en tanto llega la presentación, puede leer el capítulo del libro "Educar en Competencias Básicas para la vida" (Aprendizaje Serviclo), publicado por la Consejeria de Educación. El autor de este capítulo es el orientador del IES Clara Campoamor de Lucena. La segunda, la Jefa de Servicio de la Inspección, Juana Bolance, expuso la normativa actual en vigor y los cambios que genera. Por último, nuestro Inspector José Luís Orterga, disertó sobre las Competencias Clave y la Evalución. Teniendo en cuenta que su ponencia estaba muy ligada a nuestra práctica diaria, según la normativa vigente y futura, decidí grabarla completa. Con su consentimiento, paso a subirla para que toda la Comunidad Educativa pueda escucharla de primera mano y analizarla.

 

Visita al Salón del Estudiante de Lucena

Salon del estudiante

Los alumnos de 4º ESO, 1º FPB y 2º PCPI asistierón el 19 de Febrero al Salón del Estudiante de Lucena. Se trata de una actividad educativa/formativa que con carácter anual  organiza el Ayuntamiento de Lucena en colaboración con la Delegación Provincial de Educación de Córdoba y con el Equipo de Orientadores de los Institutos de Lucena, entre los que se encontraba nuestro orientador Paco Guerrero Valle. Esta actividad pretende colaborar con los estudiantes y sus familias, ofreciéndoles una amplia y variada información que favorecerá la toma de decisiones que estos deban tomar en relación a su futuro personal y profesional.

LA RESPONSABILIDAD Y EL PAPEL DE LA FAMILIA

EL APRENDIZAJE DE LA RESPONSABILIDAD Y EL PAPEL DE LA FAMILIA

¿Qué es la responsabilidad?

En muchas ocasiones oímos que tal o cual persona no es responsable, incluso escuchamos que los jóvenes son poco o nada responsables. Se dice que alguien no es responsable cuando no cumple o se le olvidan sus obligaciones, cuando tiene comportamientos arriesgados, cuando no asume las consecuencias de su conducta y le echa la culpa de lo que hace a otras personas. Es claro que uno de los objetivos de la educación familiar y escolar es conseguir que los hijos y estudiantes sean personas responsables y que se comporten con arreglo a esta cualidad. Vamos a comenzar tratando de definir qué es la responsabilidad a través de una serie de categorías o niveles que nos faciliten su enseñanza.

La responsabilidad es un valor que tiene varios niveles de significación:

  • Es una cualidad propia de una persona cuidadosa y atenta en lo que hace o decide.
  • Está relacionada con el respeto a los derechos y sentimientos de los demás.
  • Es propia de alguien que ayuda a los demás.
  • Es propia de una persona que actúa con autonomía y libertad.
  • Una persona responsable reconoce y acepta las consecuencias de un hecho realizado libremente.

¿Cómo se aprende a ser responsables?

Esta cualidad o valor, con la que no se nace, tiene que ser un objetivo fundamental a conseguir con los adolescentes y jóvenes principalmente en el ámbito familiar y, también, en el escolar. Se trata, por consiguiente, de crear un ambiente en la casa y en la escuela que les enseñe a decidir de forma adecuada, teniendo en cuenta diferentes alternativas y valorando con antelación las consecuencias de sus decisiones; de hacerles conscientes de la existencia de los demás y de sus necesidades; de conseguir que sean atentos y cuidadosos en lo que hacen; y, por último, a sentirse responsables de lo que hacen.

Esta cualidad no se consigue de forma instantánea al cumplir una edad, sino que se adquiere de forma progresiva a través de un proceso. Se comienza como un juego imitando a los padres y poco a poco se van adquiriendo mayores responsabilidades. No podemos pedirle a un chico o a una chica que sean responsables porque ya tienen edad si desde pequeños no hemos ido dándoles responsabilidades y haciéndoles ver las consecuencias de sus actos. Son los padres los que administran no sólo los derechos sino también las responsabilidades de los hijos: “Has cumplido un año más y te vamos a ampliar el tiempo para salir, pero tendrás también que sacar la basura...”.

El papel de los padres consistirá en establecer las normas y obligaciones de los hijos; animarles y ayudarles a cumplirlas; reconocer y valorar sus aciertos; y establecer consecuencias negativas (castigos) si no las cumplen. No es aconsejable que los padres hagan las cosas por los hijos o hijas porque no saben hacerlas mejor o porque les da lástima; exigir el cumplimiento de las obligaciones hoy sí y mañana no; recordarles continuamente lo que tienen que hacer; o que incumplan sus obligaciones y que no pase nada. Por consiguiente, las responsabilidades han de estar claras y el comportamiento de los padres ha de ser coherente.

¿Qué responsabilidades u obligaciones son propias de los adolescentes?

Las obligaciones de los adolescentes estarán relacionadas con los horarios de entrar y salir; con el uso de la televisión, el ordenador; con el estudio en casa y con la asistencia al instituto; y con la colaboración en las tareas del hogar; entre otras. No existen responsabilidades diferentes para chicos o para chicas. Es importante que ambos aprendan a colaborar en las tareas del hogar: a poner y recoger la mesa, a lavar los platos, a hacer de comer, a limpiar la casa, a poner la lavadora, a tender... El aprendizaje de estas actividades dependerá de la edad, pero no tienen por qué estar asociadas a ser hombre o mujer.

Es recomendable poner por escrito las obligaciones de los diferentes miembros de la familia en un lugar bien visible para que sirva de recordatorio a todos. Tienen que estar bien explicadas para que no haya dudas sobre quién, cómo o cuándo hay que realizarlas. Hay que establecer también las consecuencias positivas y negativas que tendrá el cumplimiento o incumplimiento de las responsabilidades.

Finalmente, los padres tienen que dar a sus hijos e hijas la oportunidad de ser responsables dejando que tomen decisiones ajustadas a su edad. Conforme avancen en este camino van a adquirir mayor confianza en sí mismos y esto les animará en su proceso de hacerse personas responsables.

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